
A nuestro amigo José Luis no le debieron de contar nunca cuando era pequeño la fábula del pastor y el lobo, pues sino es difícil imaginar cómo es posible que durante cerca de un año estuviese negando a la mayor la existencia de crisis alguna. Intentándonos convencer de que nuestro sistema financiero era poco menos que inmune y que todo eso de lo que se oía hablar pasaba sólo fuera de nuestras fronteras. Cuando la realidad terminó por hacer insostenible todas estas afirmaciones vimos como el discurso fué cambiando hasta el actual mensaje, innumerablemente repetido, “lo peor de la crisis ya ha pasado”, acompañado de una tasa de paro que se incrementa en cada ocasión. Así no es de extrañar que la falta de confianza haya saltado nuestras fronteras y se cuestione desde fuera las medidas, o mejor dicho, falta de medidas adoptadas para resolver los problemas en los que la crisis y el gobierno nos encontramos. Con una tasa del paro que supera el 20% y se hacerca cada vez más a los cinco millones de personas que buscan empleo y un deficit público al que hemos llegado tras una politica de “dinero para todos” se hace cada vez más necesario que el gobierno tome medidas. Y si es posible, más orientadas a reducción del gasto público, como la reducción del numero de altos cargos. Que digo yo, si era posible eliminar estos cargos será porque muy necesarios no eran ¿no? Claro que si luego incrementamos el gasto por otro lado para temas tan vanales como el que sus señorías puedan hablar en las lenguas cooficiales en el senado tampoco parece que estemos afrontando muy seriamente el problema.
Ilustración de www.e-faro.info