Cuando el dinero no crece en los árboles

Es increíble la facilidad que tiene este gobierno que nos está tocando padecer para gastar el dinero que sale de nuestros bolsillos.

Cierto es que nunca he estudiado contabilidad y que posiblemente todo lo referido a macro economía queda muy muy lejos de mi alcance, pero las matemáticas nunca se me han dado mal y en mi casa, no se gasta el dinero que no se tiene. En los momentos más difíciles, como los vividos actualmente por la mayoría de los españoles, toca “apretarse el cinturón”. Que en términos de economía nacional supongo que sería algo así como contención del gasto público. Pero está claro que debo de estar totalmente confundido porque nuestro gobierno tiene una visión radicalmente distinta. Está claro que queda fuera de toda discusión la congelación de salarios de cargos públicos, lease funcionarios (si, esa raza especial a la que la tan nombrada crisis le pasa de largo) mientras que al ministerio de trabajo no le tiembla la voz pidiendo a las empresas la congelación de los salarios de sus empleados. Está claro que la primera medida necesaria es la de salvar a los principales responsables de esta crisis económica mundial, es decir, a bancos y cajas. Proporcionandoles miles de millones de euros que, lamentablemente, no son repercutidos como debiera entre sus clientes, mientras que ellos siguen teniendo millones de euros de beneficios.

Otra gran idea del gobierno para recuperar el sector de la construcción que tan fuertemente ha sido golpeado (y que debería haber caído mucho antes) ha sido el famoso Plan E. No conozco ciudad o pueblo que no haya contado con alguna de esas placas de desproporcionadas dimensiones indicando que ahí se estaba empleando el dinero de todos para, seguramente, cambiar unas baldosas que sin duda no hubieran sido necesario sustituir, pero como viene dinero “gratis” toca aprovechar. Y aunque sin duda que este plan proporciona puestos de trabajo y que nuestras plazas luzcan mejor, no es una apuesta de futuro y tocará ver como muchas de esas personas contratadas para todas estas obras volverán a formar parte de las listas del paro. Claro que el gobierno no se ha quedado parado y ya tiene listo un nuevo Plan E. No sé como no se me había ocurrido antes. Quizás el gobierno tiene en su equipo de consejeros al Luisma de la serie Aida que tan buenas ideas tiene para mejorar la tasa de empleo, como aquella de contratar a gente para que ensucie las calles y sea necesario contratar a más barrenderos.

Que no se venden coches, no hay problema, la solución es hacer un descuento en la venta. Eso sí, los fabricantes y comunidades autónomas tienen que rascarse el bolsillo que no va a salir todo del Estado. Y, por supuesto, toca presentarlo en la próxima declaración de hacienda.

Luego, como parece que la crisis, que costó que lo fuese (o que el gobierno se diese cuenta), está siendo algo más larga de lo esperado pues toca dar una ayudita a aquellos desempleados que han perdido su prestación por desempleo. Pero sólo a aquellos que la hayan perdido desde el 1 de junio, que los que la hayan perdido anteriormente ya han tenido tiempo de encontrar trabajo (como dijo un ministro de este eficiente gobierno). Luego parece que a lo mejor es necesario dársela a gente que la perdió antes, pero que coste que el gobierno no ha improvisado nada y que lo tiene todo bajo control.

Y como todavía queda dinero en la hucha vamos a regalar bombillas de bajo consumo, comprar ordenadores portátiles para alumnos y profesores, gastarnos dinero en diversas campañas de publicidad y no sé cuantas cosas más.

Claro, luego llega el momento de pagar las facturas y parece que no hay dinero suficiente en las arcas del estado y hay que pensar de dónde sacarlo. Pero que nadie se preocupe que serán las clases más pudientes las encargadas de sufragar las deudas, declara el gobierno. Poco después nos dicen que sube la luz, la gasolina, el tabaco, el IRPF y el IVA. Vamos, cosillas que sólo afectan a cuatro gatos. Así el presidente zapatero el 15 de septiembre asegura que “una mayoría de ciudadanos solidarios están dispuestos a hacer un pequeño esfuerzo” aunque parece que un día después no piensa lo mismo y admite que la medida es impopular y es que “Gobernar es tomar decisiones, unas veces son más amables, otras exigen más compromiso y responsabilidad; es así”

Yo ya no sé si este gobierno es gilipollas o piensa que lo somos los demás pero de una cosa puede estar seguro, este votante tiene memoria.

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