
Una vez más, ayer salieron a la calle cuatro energúmenos que son incapaces de entender que si bien es totalmente lícita y respetable su derecho a la huelga o la de los motivos por los que se convoca, también debe ser respetado el derecho de aquellos que desean trabajar y no quieren secundarla.
Pero parece que a estos intransigentes cabezas de melón cuando no consiguen hacer compartir sus motivos mediante el diálogo y el razonamiento es cuando hacen uso de lo único que parece que vienen predispuestos a hacer: los descalificativos, la amenaza y la violencia. Y además, los muy cenutrios, se sienten orgullosos de sus actos.
Ilustración de García Moran/La Gaceta de Salamanca