Alberto González Blog

domingo 21 de diciembre de 2008

El tamaño importa

No importa si eres grafista o programador. Cuando trabajas 8 horas diarias (o más) delante de una pantalla de ordenador es conveniente que esta pantalla tenga una calidad y unas dimensiones suficientes para poder visualizar la mayor cantidad de información posible y que nuestra vista se canse lo menos posible. Además de los beneficios que una buena pantalla aportan a nuestra salud visual, un gran pantalla mejorará nuestro rendimiento en el trabajo. Trabajar con una pantalla de 19" o incluso menos puede reducir nuestra zona de trabajo bajo un entorno de programación como Eclipse a unos escasos 765x619 pixels. Cuando trabajas todo el día usando Photoshop u otra herramienta gráfica es lógico que dispongas de una pantalla panorámica de 22, 24 o más pulgadas. De la misma manera, sería lógico que los programadores dispongan de una pantalla de igual tamaño o dos de 19 pulgadas. Lamentablemente, no puedo decir que en mi actual trabajo disponga de este tipo de pantallas, aunque si las disfruten mis compañeros grafistas (afortunados ellos). Supongo que tendré que contentarme con que en mi casa si dispongo de un entorno de trabajo adecuado con una pantalla principal de 27" y otra adicional de 19".

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jueves 18 de diciembre de 2008

Bueno, Bonito y Barato

Este debe de ser el Santo Grial que muchos vendedores tienen en la boca cuando hablan con sus clientes. Pero en muchas ocasiones lo barato sale caro y es que parece que les cuesta entender que la calidad tiene su precio/tiempo.

domingo 14 de diciembre de 2008

Relato de los Monos y los Plátanos

Hace algún tiempo, un amigo me contó un relato que me gustó mucho. No sé si esta historia es real o no pero realmente no me importa puesto la historia tiene valor por si misma tanto si es real como si no. Existen varias versiones de este mismo relato en diferentes páginas de Internet. Esta es una de ellas:
Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo. Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos. Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo. Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar. El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo. Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso. El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos. Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos. Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: "No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así."
Seguro que a más de uno se le dibuja una sonrisa en la cara pensando en alguna ocasión, en algún trabajo, donde este relato encaja a la perfección.

jueves 11 de diciembre de 2008

Exposición Trece Joyas de España

Desde el pasado día 6 de noviembre de 2008 y hasta el día 11 de enero de 2009 todavía es posible ver en la sala de exposiciones de Caja Duero en el Palacio de Garci Grande de la Plaza de los Bandos de Salamanca la exposición fotográfica de José Manuel Navia titulada "Ciudades Patrimonio de la Humanidad: Trece Joyas de España". En esta exposición podremos ver fotografías de trece ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad (Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de la Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona y Toledo). No puedo decir que las fotografías que he visto en esta exposición me resulten especialmente impactantes, pero resulta interesante ver el punto de vista de otro fotógrafo en ciudades que ya conocemos. Muchas de estas fotografías han sido realizadas en las primeras o últimas horas de luz del día y la figura humana cuenta una gran importancia en la mayoría de ellas. En ocasiones, las fotografías tienen un desenfoque claramente intencionado que no siempre es de mi agrado. Personalmente, la fotografía que más me gusta es la del Café-librería Al Faro de San Cristóbal de La Laguna. Lo dicho, a pesar de que no me parezcan unas fotografías especiamente impactantes recomiendo visitar la exposición a todo aquél que tenga la oportunidad de acercarse. Horario: de lunes a sábados de 19:30 a 21:30 domingos y festivos de 12:00 a 14:00 Enlaces: Nota de prensa.

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Algo se muere en el alma...

Cuando un amigo se va un pedazo de nosotros también se va con él. Y es que nuestra entidad personal se constituye también de las relaciones que tenemos con los que nos rodean en mayor o menor medida. Así pues, cuando una persona con la que mantienes una relación a diario y por la que sientes cierta admiración por su forma de ser y/o su capacidad profesional se marcha, deja en nosotros un cierto vacío. A pesar de que también nos alegremos por él porque su marcha sea para mejor. Te echaremos de menos Javi. Y daremos buena cuenta de la crema de orujo ;)