Alberto González Blog

jueves 11 de diciembre de 2008

Algo se muere en el alma...

Cuando un amigo se va un pedazo de nosotros también se va con él. Y es que nuestra entidad personal se constituye también de las relaciones que tenemos con los que nos rodean en mayor o menor medida. Así pues, cuando una persona con la que mantienes una relación a diario y por la que sientes cierta admiración por su forma de ser y/o su capacidad profesional se marcha, deja en nosotros un cierto vacío. A pesar de que también nos alegremos por él porque su marcha sea para mejor. Te echaremos de menos Javi. Y daremos buena cuenta de la crema de orujo ;)